Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta Rutas literarias.

SANTO DOMINGO DE SILOS: Un poeta, un ciprés y un poema.

Imagen
  SANTO DOMINGO DE SILOS: Un poeta, un ciprés y un poema .   Enhiesto surtidor de sombra y sueño, que acongojas el cielo con tu lanza. Chorro que a las estrellas casi alcanza, devanado a sí mismo en loco empeño. Mástil de soledad, prodigio isleño,                                 flecha de fe, saeta de esperanza. Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza, peregrina al azar mi alma sin dueño. Cuando te vi, señero, dulce, firme, qué ansiedades sentí de diluirme                                  y ascender como tú, vuelto en cristales, como tú, negra torre de arduos filos, ejemplo de delirios verticales, mudo ciprés en el fervor de Silos. Gerardo Diego, MANUAL DE ESPUMAS; VERSOS HUMANOS Ed t CATEDRA1996 Menuda sorpresa se llevaron los monjes de este monasterio cuando encontraron este soneto, del mismísimo Gerardo Diego (Santander, 1896-Madrid, 1987) en el libro de visitas. Cuentan que lo escribió en una sola noche, en la soledad de la celda que lo albergaba. Visitó por primera vez...

MONASTERIO DE SAN PEDRO DE CARDEÑA o EL MONASTERIO DONDE HALLARÁS TUMBAS PERO NINGÚN RESTO

Imagen
MONASTERIO DE SAN PEDRO DE CARDEÑA o EL MONASTERIO DONDE HALLARÁS TUMBAS PERO NINGÚN RESTO . LA DESPEDIDA DE LA ESPOSA Y LAS HIJAS Ved aquí a doña Jimena: con sus hijas va llegando. A las niñas sendas damas las traían en los brazos. Ante el Cid doña Jimena con dolor se ha arrodillado. Con lágrimas en sus ojos quiso besarle las manos. —Os pido merced, Mio Cid, que nacisteis bienhadado. Por malos calumniadores de la tierra sois echado. Os pido merced, Mio Cid, que tenéis barba cumplida. Dejáis aquí a vuestra esposa, y con ella a vuestras hijas. Son muy pequeñas aún, de edad apenas chiquillas. Con ellas están mis damas, de las que soy yo servida. Comprendo aquí que es forzosa y fatal vuestra partida, y que nosotras de vos nos separamos en vida. ¡Dadnos consejo, Mio Cid, por el amor de María! Extendió entonces las manos el de la barba magnífica, y a sus dos hijas tan niñas en los brazos las cogía; las acercó al corazón porque mucho las quería. Con lágrimas en los ojos muy fuertemente susp...

DE QUINTANALARA A GALLEJONES: FELIZ DÍA DE LAS BIBLIOTECAS.

Imagen
  ¿TODAVÍA NO CONOCES EL BIBLIOTEJO DE GALLEJONES O LA BIBLIOTECA DE L POTRO DE QUINTANALARA? El amor por la lectura y el deseo de fomentar la cultura pueden superar cualquier obstáculo, incluso en los lugares más remotos y pequeños del mundo. Ejemplo de ello es Quintanalara, una diminuta pedanía de Burgos, ubicada a 36 kilómetros de la ciudad  y que cuenta con tan solo 10 habitantes permanentes. En este pueblo, donde no existen farmacias, bancos o tiendas, la pasión por los libros y la determinación de su comunidad han dado lugar a una asombrosa biblioteca con más de 16000 títulos. La historia de esta biblioteca se inicia gracias al esfuerzo conjunto del concejal de Cultura, Román de Pablo, y el alcalde, Rubén Heras. Su idea era reunir hasta 10,000 libros mediante donaciones para crear una biblioteca propia que promoviera el bookcrossing y utilizara libros de segunda mano que los visitantes pudieran tomar y reemplazar con otros propios. Sus expectativas se superaron con cre...

LA PRIMERA IMPRESIÓN DE UNA OBRA QUE QUITÓ A LOS PROTAGONISTAS DEL TÍTULO: LA CELESTINA

Imagen
  LA PRIMERA IMPRESIÓN DE UNA OBRA QUE QUITÓ A LOS PROTAGONISTAS DEL TÍTULO: LA CELESTINA   ACTO III - CONJURO DEMONÍACO PARA CONSEGUIR LOS AMORES DE MELIBEA CELESTINA.- Conjúrote, triste Plutón, señor de la profundidad infernal, emperador de la Corte dañada, capitán soberbio de los condenados ángeles, señor de los sulfúreos fuegos, que los hirvientes étnicos montes manan, gobernador y veedor de los tormentos y atormentadores de las pecadoras ánimas, regidor de las tres Furias, Tesífone, Megera y Aleto, administrador de todas las cosas negras del reino de Estigia y Dite, con todas sus lagunas y sombras infernales, y litigioso Caos, mantenedor de las volantes harpías, con toda la otra compañía de espantables y pavorosas hidras. Yo, Celestina, tu más conocida cliéntula, te conjuro por la virtud y fuerza de estas bermejas letras; por la sangre de aquella nocturna ave con que están escritas; por la gravedad de aquestos nombres y signos que en este papel se contienen; por la áspera...