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Mostrando las entradas con la etiqueta Edad Media

SALAS DE LOS INFANTES (Burgos) y el cofre que alberga las cabezas de LOS SIETE INFANTES DE LARA

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  SALAS DE LOS INFANTES (Burgos) y el cofre que alberga las cabezas de LOS SIETE INFANTES DE LARA                                    Del gran llanto que don Gonzalo Gustios hizo allá en Córdoba Pártese el moro Alicante víspera de San Cebrián; ocho cabezas llevaba, todas de hombres de alta sangre. Sábelo el rey Almanzor, a recibírselo sale; aunque perdió muchos moros, piensa en esto bien ganar. Mandara hacer un tablado para mejor los mirar; mandó traer un cristiano que estaba en captividad; como ante sí la trajeron, empezóle de hablar: díjole: -Gonzalo Gustios, mira quién conocerás; que lidiaron mis poderes en el campo de Almenar, sacaron ocho cabezas, todas son de gran linaje. Respondió Gonzalo Gustios -Presto os diré la verdad. Y limpiándoles la sangre asaz se fuera a turbar; dijo llorando agramente: ¡Conózcolas por mi mal! La una es de mi carillo; las otras me duelen más, de l...

MONASTERIO DE SAN PEDRO DE CARDEÑA o EL MONASTERIO DONDE HALLARÁS TUMBAS PERO NINGÚN RESTO

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MONASTERIO DE SAN PEDRO DE CARDEÑA o EL MONASTERIO DONDE HALLARÁS TUMBAS PERO NINGÚN RESTO . LA DESPEDIDA DE LA ESPOSA Y LAS HIJAS Ved aquí a doña Jimena: con sus hijas va llegando. A las niñas sendas damas las traían en los brazos. Ante el Cid doña Jimena con dolor se ha arrodillado. Con lágrimas en sus ojos quiso besarle las manos. —Os pido merced, Mio Cid, que nacisteis bienhadado. Por malos calumniadores de la tierra sois echado. Os pido merced, Mio Cid, que tenéis barba cumplida. Dejáis aquí a vuestra esposa, y con ella a vuestras hijas. Son muy pequeñas aún, de edad apenas chiquillas. Con ellas están mis damas, de las que soy yo servida. Comprendo aquí que es forzosa y fatal vuestra partida, y que nosotras de vos nos separamos en vida. ¡Dadnos consejo, Mio Cid, por el amor de María! Extendió entonces las manos el de la barba magnífica, y a sus dos hijas tan niñas en los brazos las cogía; las acercó al corazón porque mucho las quería. Con lágrimas en los ojos muy fuertemente susp...

POR SI ACASO, NO PIERDAS NADA EN SORIA: BÉCQUER Y LA LEYENDA DEL MONTE DE LAS ÁNIMAS

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  POR SI ACASO, NO PIERDAS NADA EN SORIA: BÉCQUER Y LA LEYENDA DEL MONTE DE LAS ÁNIMAS La noche de difuntos me despertó a no sé qué hora el doble de las campanas; su tañido monótono y eterno me trajo a las mientes esta tradición que oí hace poco en Soria. Intenté dormir de nuevo; ¡imposible! Una vez aguijoneada, la imaginación es un caballo que se desboca y al que no sirve tirarle de la rienda. Por pasar el rato me decidí a escribirla, como en efecto lo hice. Yo la oí en el mismo lugar en que acaeció, y la he escrito volviendo algunas veces la cabeza con miedo cuando sentía crujir los cristales de mi balcón, estremecidos por el aire frío de la noche. Sea de ello lo que quiera, ahí va, como el caballo de copas. I      -Atad los perros; haced la señal con las trompas para que se reúnan los cazadores, y demos la vuelta a la ciudad. La noche se acerca, es día de Todos los Santos y estamos en el Monte de las Ánimas. -¡Tan pronto! -A ser otro día, no dejara yo de...

LA PRIMERA IMPRESIÓN DE UNA OBRA QUE QUITÓ A LOS PROTAGONISTAS DEL TÍTULO: LA CELESTINA

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  LA PRIMERA IMPRESIÓN DE UNA OBRA QUE QUITÓ A LOS PROTAGONISTAS DEL TÍTULO: LA CELESTINA   ACTO III - CONJURO DEMONÍACO PARA CONSEGUIR LOS AMORES DE MELIBEA CELESTINA.- Conjúrote, triste Plutón, señor de la profundidad infernal, emperador de la Corte dañada, capitán soberbio de los condenados ángeles, señor de los sulfúreos fuegos, que los hirvientes étnicos montes manan, gobernador y veedor de los tormentos y atormentadores de las pecadoras ánimas, regidor de las tres Furias, Tesífone, Megera y Aleto, administrador de todas las cosas negras del reino de Estigia y Dite, con todas sus lagunas y sombras infernales, y litigioso Caos, mantenedor de las volantes harpías, con toda la otra compañía de espantables y pavorosas hidras. Yo, Celestina, tu más conocida cliéntula, te conjuro por la virtud y fuerza de estas bermejas letras; por la sangre de aquella nocturna ave con que están escritas; por la gravedad de aquestos nombres y signos que en este papel se contienen; por la áspera...